1) Optimización del sueño
El sueño es el multiplicador del sistema. Sin descanso de calidad, el cuerpo interpreta “amenaza” y prioriza supervivencia frente a reparación. Trabajamos con hábitos concretos: luz natural al inicio del día, reducción de luz intensa por la noche, temperatura del dormitorio, horario consistente y un cierre mental que reduzca rumiación.
En vez de perseguir una puntuación perfecta, buscamos continuidad, menor latencia y una sensación de recuperación por la mañana. Si usas un wearable, revisamos tendencias de sueño profundo, despertares y carga. Si no lo usas, trabajamos con señales subjetivas y consistencia de rutinas.